China trabaja en una nueva generación de señuelos militares: réplicas hinchables de sistemas de armas que no solo resultan convincentes a la vista, sino que también producen una firma térmica realista. Con ello deben engañar a satélites, drones e incluso armas de precisión que usan detección infrarroja.
Imágenes de medios chinos muestran grandes modelos hinchables de, entre otros, carros de combate, lanzadores de misiles y sistemas de defensa aérea. Estos objetos pueden inflarse rápido y, a distancia, se parecen mucho a vehículos militares reales. Gracias a elementos calefactores integrados u otras fuentes de calor, además ofrecen una imagen infrarroja similar a la de un sistema de armas operativo.
Eso hace más difícil para los sensores enemigos distinguir los objetivos reales de los falsos.
Más que un simple engaño visual
Los señuelos militares tradicionales existen desde hace décadas. Durante la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, se usaban carros de madera y aviones falsos para confundir al reconocimiento enemigo.
La nueva generación de señuelos va un paso más allá. Las armas y los drones modernos suelen usar varios sensores a la vez: cámaras ópticas, radar e infrarrojos. Un objeto solo convincente a la vista ya no suele bastar.
Al emitir también calor, los señuelos chinos pueden engañar a los sensores que buscan el perfil infrarrojo de un vehículo o sistema de misiles. Para muchas armas de precisión es una señal importante de reconocimiento del objetivo.
Si un misil o un dron detecta una fuente de calor que parece un carro o una instalación de radar, el sistema puede decidir apuntar a ella.
Despliegue rápido en el campo de batalla
Una ventaja importante de los señuelos hinchables es que son extremadamente ligeros y fáciles de transportar. Pueden llevarse plegados y montarse en pocos minutos.
Así pueden colocarse rápido en torno a instalaciones militares importantes o a lo largo de una línea del frente.
El objetivo es simple: hacer que el enemigo gaste munición en objetivos falsos. Si un misil caro o un dron de ataque alcanza un carro hinchable en lugar de un vehículo real, eso supone una gran ventaja táctica.
En los conflictos modernos, donde las armas de precisión suelen costar cientos de miles de euros cada una, puede ser una estrategia muy eficaz.
Muchos países usan sistemas similares
China no es ni mucho menos el único país que apuesta por este tipo de tecnología de engaño. Los países occidentales también usan señuelos hinchables para confundir a los sensores enemigos.
La empresa checa Inflatech, por ejemplo, fabrica desde hace años réplicas hinchables de carros, sistemas de artillería, instalaciones de radar y defensa aérea. Estos sistemas se usan, entre otras cosas, para entrenamiento y engaño.
Desde la invasión rusa de Ucrania hay mucho interés por estos señuelos. Ucrania los usa para que los drones y misiles rusos ataquen objetivos falsos en lugar de sistemas militares reales.
Así pueden protegerse mejor medios valiosos como los sistemas de defensa aérea o la artillería.
También participan empresas neerlandesas
En los Países Bajos también hay experiencia en engaño militar y camuflaje. Empresas neerlandesas suministran distintos tipos de soluciones militares de simulación y camuflaje, incluidos sistemas que pueden imitar firmas térmicas o de radar.
Esta tecnología puede hacer que vehículos o instalaciones parezcan más realistas para los sensores enemigos. Combinada con señuelos, aumenta la probabilidad de que un ataque alcance el objetivo equivocado.
Para Ucrania, atacada con regularidad con drones, misiles y bombas planeadoras, este tipo de tecnología de engaño puede ser clave para proteger sus escasos medios militares.
El engaño sigue siendo una parte importante de la guerra moderna
El desarrollo de señuelos hinchables con firma térmica muestra que el engaño sigue teniendo un papel crucial en la guerra moderna. A medida que los sensores son más avanzados, los ejércitos buscan sin cesar formas de engañarlos.
Al crear objetivos falsos creíbles tanto a la vista como térmicamente, los países pueden intentar despistar a drones, satélites y armas de precisión enemigos.
En una época en la que los drones y las armas guiadas por sensores se usan en masa, un carro hinchable relativamente sencillo puede resultar a veces sorprendentemente eficaz.






















