Apollo es un robot de Apptronik con un torso, brazos y piernas de aspecto humano. En una prueba de Google aprendió a lanzar saquitos por el agujero de una tabla de madera. Para ello, Google hizo que su inteligencia artificial observara primero a una persona que demostraba el lanzamiento.
El juego se llama cornhole: los jugadores se colocan a cierta distancia de una tabla inclinada e intentan lanzar un pequeño saquito de tela relleno por su agujero. Según Google, el robot acertó siete veces seguidas durante la prueba.
El lanzamiento es más difícil de lo que parece. El brazo debe alcanzar la velocidad adecuada y los dedos tienen que abrirse justo en el momento preciso. Si el robot suelta el saquito demasiado pronto o demasiado tarde, puede fallar.
Primero, practicar en el ordenador
Para enseñar esta habilidad, Google utilizó su sistema de inteligencia artificial Gemini 4 Argon. Este analizó el lanzamiento humano, calculó los movimientos necesarios y creó un entorno de práctica simulado en el ordenador. Allí se podían probar los movimientos antes de pasar al robot real.
El movimiento perfeccionado en el ordenador se transfirió después a Apollo. El robot tenía que ejecutarlo con sus brazos y manos reales.
Google quiere acelerar así el aprendizaje de nuevas habilidades por parte de los robots. Según la empresa, preparar el entorno de práctica para esta prueba llevó unas horas, frente a las semanas de trabajo manual que suelen hacer falta.




















