Se perfila el siguiente paso en la guerra de drones: sistemas que no solo vuelan, sino que también pueden operar bajo el agua. Nuevas imágenes de China muestran un prototipo que hace justo eso. Se trata de un dron transmedio, capaz de funcionar tanto como submarino como dron volador.
El dron, conocido como «Formula 1», lo desarrolla la empresa china Loon Innovations, de Shenzhen. En las imágenes se ve cómo el sistema opera en una piscina, lo que apunta a fases tempranas de prueba en las que se comprueba sobre todo la funcionalidad básica.
El concepto es relativamente nuevo, pero interesante desde el punto de vista estratégico. En lugar de un dron que solo vuela, o de un vehículo submarino no tripulado que solo permanece bajo el agua, este sistema combina ambos mundos en una sola plataforma.
De bajo el agua al ataque desde el aire
La gran ventaja de este tipo de dron está en la sorpresa. Un sistema puede desplazarse bajo el agua hacia una zona objetivo, por ejemplo a lo largo de una costa o de un puerto. Después puede salir del agua y, como un dron tradicional, lanzar un ataque o iniciar una misión de reconocimiento.
Eso complica mucho la detección y la defensa. Los radares se centran en objetos en el aire, mientras que el sonar detecta amenazas submarinas. Un sistema que combina ambos dominios queda entre esos dos mundos.
Este desarrollo encaja con tendencias más amplias visibles en la guerra de Ucrania, donde los drones han evolucionado en poco tiempo de simples medios de observación a sistemas de ataque avanzados. Son cada vez más grandes, rápidos, inteligentes y versátiles.
La técnica del dron híbrido
El reto de estos sistemas es grande. El agua y el aire imponen exigencias totalmente distintas a un vehículo. Bajo el agua, la resistencia es mucho mayor y se necesitan métodos de propulsión distintos a los del aire. La electrónica también debe resistir la presión y la humedad.
El «Formula 1» utiliza una configuración de rotores en tándem, es decir, dos rotores colocados uno detrás del otro. Eso puede ayudar a la estabilidad y el control durante la transición del agua al aire.
Además, el sellado es crucial. Todos los componentes sensibles deben ser totalmente estancos, sin que eso perjudique el peso ni las prestaciones en el aire.
Una nueva dimensión para las operaciones militares
Aunque el sistema parece seguir en desarrollo, muestra hacia dónde va el futuro. Un dron que puede acercarse sin ser visto bajo el agua y después despegar para atacar abre nuevas posibilidades tácticas.
Por ejemplo, operaciones contra buques, instalaciones costeras o infraestructuras. También puede interesar a unidades especiales, por ejemplo para reconocimiento en territorio enemigo sin ser descubiertas de inmediato.
China no es el único país que experimenta con este tipo de conceptos, pero las imágenes sugieren que se prueba y desarrolla activamente. Eso encaja en una estrategia más amplia en la que los sistemas no tripulados tienen un papel cada vez mayor.
¿Del experimento al despliegue?
Aún es pronto para decir con qué rapidez estos drones serán realmente operativos. Mucho depende de su fiabilidad, su alcance y su resistencia a las contramedidas.
Aun así, la dirección está clara. Igual que los drones aéreos se han ganado en poco tiempo un lugar fijo en el campo de batalla, los sistemas híbridos podrían hacerlo en el futuro.
La combinación de capacidades submarinas y aéreas hace de este desarrollo algo que conviene seguir de cerca. Podría ser el siguiente gran paso en la guerra no tripulada.





















