La rápida expansión de los drones pequeños obliga a las empresas de defensa a desarrollar nuevas formas de defensa aérea. Por eso, la empresa estadounidense Allen Control Systems ha desarrollado el sistema Bullfrog: un sistema de armas autónomo que puede detectar, seguir y neutralizar drones. Nuevas imágenes de prueba muestran cómo el sistema intercepta un dron de noche durante un ejercicio de tiro real.
El sistema muestra cómo la inteligencia artificial y las armas automáticas se usan cada vez más para hacer frente a la creciente amenaza de los drones.
Defensa autónoma contra drones pequeños
Bullfrog está diseñado como un sistema antidrones. Combina sensores, cámaras y software con un arma automática capaz de batir pequeños objetos aéreos.
En las imágenes se ve cómo un dron es seguido en pantalla por un sistema de seguimiento de objetivos. Después, el objetivo es atacado automáticamente y derribado.
Según su desarrollador, el sistema puede detectar y seguir objetivos de forma autónoma, también en la oscuridad. Lo hace con sensores y software que reconocen y analizan objetos en el aire.
Precisamente esa automatización es importante. Los drones pequeños se mueven rápido, vuelan bajo y pueden ser difíciles de seguir para los operadores humanos.
La última capa de defensa
Sistemas como Bullfrog están pensados como última capa de defensa contra drones. En la defensa aérea moderna se suele trabajar con varios anillos de defensa.
Primero, sensores y sistemas electrónicos intentan detectar los drones y, si es posible, perturbarlos. Después pueden emplearse sistemas de misiles u otros medios.
Pero cuando un dron atraviesa aun así la defensa, los sistemas de corto alcance son esenciales. Las armas automáticas de reacción rápida pueden hacer entonces un último intento de derribar el dron antes de que alcance su objetivo.
Eso es especialmente importante para proteger bases militares, instalaciones de radar, aeródromos y otras infraestructuras críticas.
Los drones son cada vez más pequeños y baratos
La aparición de este tipo de sistemas está muy ligada al rápido desarrollo de los drones. Los pequeños drones comerciales son hoy baratos, fáciles de conseguir y relativamente fáciles de adaptar a fines militares.
Conflictos como la guerra de Ucrania muestran lo eficaces que pueden ser incluso cuadricópteros sencillos para reconocimiento o ataques.
Como estos drones suelen ser pequeños y difíciles de detectar, los sistemas de defensa aérea tradicionales no siempre son adecuados. Los misiles suelen ser demasiado caros o no están diseñados para objetivos tan pequeños.
Por eso crece el interés por sistemas diseñados específicamente para neutralizar drones pequeños a corta distancia.
La IA ayuda a seguir objetivos
Un avance importante es el uso de inteligencia artificial en el reconocimiento y seguimiento de objetivos.
El software puede analizar imágenes de cámara y determinar automáticamente si un objeto es un dron. Después, el sistema puede seguir al objetivo, incluso cuando se mueve rápido o desaparece un momento de la imagen.
Eso reduce la carga de trabajo de los operadores humanos y puede acortar mucho el tiempo de reacción.
Aun así, muchos sistemas siguen funcionando bajo supervisión humana, y un operador puede tomar la decisión final de disparar.
Un mercado creciente de sistemas antidrones
El desarrollo de Bullfrog encaja en una tendencia más amplia. En todo el mundo, empresas de defensa y fuerzas armadas invierten cada vez más en tecnología para combatir drones.
Además de armas automáticas, también se desarrollan láseres, perturbación electrónica, redes e incluso drones interceptores.
Aun así, un sistema de armas de corto alcance y reacción rápida sigue teniendo un papel importante. Cuando un dron ya está cerca, un cañón automático o una ametralladora suele ser la solución más rápida y barata.
Con el crecimiento continuo del uso de drones en el campo de batalla, la demanda de este tipo de sistemas probablemente no hará más que aumentar.




















