Un coche que circula sobre tres ruedas mientras la cuarta se levanta del suelo. Con su tecnología Yangwang, BYD muestra hasta dónde ha llegado el desarrollo de los chasis controlados electrónicamente. Es una demostración espectacular, pero la pregunta clave no es si los conductores le sacarán provecho a diario. Se trata de lo que esta tecnología dice sobre la posición cambiante de China como innovadora industrial.
En el superdeportivo eléctrico Yangwang U9 de BYD, el sistema DiSus-X tiene un papel protagonista. Puede mover activamente la carrocería, ajustar la carga sobre cada rueda e incluso hacer saltar al coche. Además, el coche tiene cuatro motores eléctricos controlados por separado. Así, el fabricante puede regular el comportamiento del coche con mucha más precisión que solo con una suspensión convencional.
¿Qué hace especial al DiSus-X de BYD?
A primera vista, circular sobre tres ruedas parece sobre todo un golpe publicitario. Un conductor normal rara vez lo necesita. Aun así, la técnica de fondo es relevante: un vehículo que puede influir activamente en la altura, la estabilidad y el agarre de cada rueda ofrece posibilidades para absorber irregularidades, afrontar emergencias y mejorar el control del vehículo. Eso no significa que cada demostración sea automáticamente una función de seguridad probada.
Un truco espectacular, pero ¿para qué sirve?
Hay una importante salvedad histórica. El francés Citroën DS ya podía circular sobre tres ruedas hace décadas gracias a su suspensión hidroneumática. BYD no ha inventado, por tanto, el principio. La novedad china está en la combinación moderna de control activo del chasis, actuadores potentes, sensores, software y propulsión eléctrica. La diferencia entre un truco nuevo y una nueva ejecución técnica es esencial.
El Citroën DS ya lo hacía
La evolución más amplia quizá sea aún más interesante. Durante años, los fabricantes chinos de coches se vieron sobre todo como empresas que imitaban modelos y técnicas extranjeros. Hoy, empresas como BYD desarrollan sus propias baterías, sistemas de propulsión eléctrica, software de vehículo y chasis avanzados. No compiten solo en precio, sino también en la velocidad con la que desarrollan y aplican nueva tecnología.
De copiar a tecnología propia
BYD es un ejemplo visible de ello. El Yangwang U9 se presentó en febrero de 2024 con la propulsión e4 y el DiSus-X. En 2025, BYD mostró con el U9 Track Edition cómo desarrolla esa misma base técnica para prestaciones extremas. Estas demostraciones no equivalen a una aplicación amplia en coches familiares asequibles, pero sí muestran que la empresa invierte en ingeniería propia de alto nivel.
Además, esta evolución no es aislada. En China, otros fabricantes también muestran sistemas de suspensión activa que permiten levantar una rueda o sacar un vehículo de un terreno complicado. En el Denza B8, también del grupo BYD, un concepto parecido se presenta incluso como ayuda para la conducción lenta, los obstáculos y el cambio de neumáticos. La utilidad práctica varía según el modelo y la aplicación.
Los competidores chinos desarrollan sistemas similares
Para Europa, la lección es que China ya no debe juzgarse solo por sus bajos costes de producción. Las empresas chinas desarrollan cada vez más tecnología propia y la convierten rápido en productos visibles. Al mismo tiempo, hace falta una mirada crítica: las demostraciones aún no prueban que una función sea asequible, duradera o útil para millones de conductores.
¿Qué significa esto para Europa?
Circular sobre tres ruedas no es en sí una revolución. Pero el software, la electrónica y la mecánica que lo hacen posible ilustran un cambio mayor: los fabricantes chinos de coches ya no quieren limitarse a seguir. Cada vez más, quieren decidir ellos mismos qué tecnología tendrá la próxima generación de coches.
Más contexto: BYD sobre el Yangwang U9 y el DiSus-X, InsideEVs sobre la demostración de 2023, CarNewsChina sobre los chasis activos más recientes.




















