En la guerra de Ucrania, los sistemas portátiles de misiles antiaéreos, conocidos como MANPADS, desempeñan un papel cuya importancia difícilmente puede exagerarse. Sistemas como el Stinger estadounidense y el Igla ruso están presentes en grandes cantidades y los soldados ucranianos los utilizan a diario. Concebidos como último recurso frente a helicópteros y aviones a baja altura, hoy tienen una función mucho más amplia en un espacio aéreo cada vez más poblado de drones y misiles.
Los MANPADS son relativamente fáciles de manejar, móviles y rápidos de desplegar. Por eso resultan vitales para la infantería. Los soldados los llevan al frente y pueden responder a amenazas aéreas inesperadas sin un apoyo extenso. En un conflicto donde el cielo sobre el campo de batalla se disputa constantemente, es una ventaja decisiva. En el vídeo siguiente se derriba un Su-25 ruso con un MANPADS.
De helicópteros a drones y misiles de crucero
En la primera fase de la guerra, los MANPADS se empleaban sobre todo contra helicópteros y aviones de ataque rusos. Estos vuelan bajo y relativamente despacio, lo que los hace vulnerables a misiles guiados por infrarrojos. Conforme avanzó el conflicto cambió la amenaza. Los drones de todo tipo y tamaño se convirtieron en una parte habitual de los ataques rusos.
Hoy los MANPADS se utilizan no solo contra helicópteros, sino también contra drones de reconocimiento y ataque. En algunos casos se han interceptado incluso misiles de crucero. Aunque vuelan más rápido que los drones, suelen mantenerse dentro de los límites de alcance y velocidad de los objetivos para los que se diseñaron estos sistemas. Que puedan alcanzarse con armas portátiles demuestra su flexibilidad práctica.
Empleo diario en el frente
Para los soldados ucranianos, los MANPADS suelen ser el último recurso. Cuando no hay sistemas de defensa aérea mayores o el ataque resulta demasiado repentino, un MANPADS puede ofrecer la única oportunidad de detener la amenaza. Esto afecta especialmente al frente y a las zonas urbanas donde resulta difícil desplegar sistemas pesados.
Los militares describen su empleo como intenso y estresante. El operador dispone de segundos para identificar, seguir y atacar un objetivo. Aun así, numerosos impactos confirmados muestran que las unidades ucranianas utilizan estos sistemas eficazmente incluso en condiciones difíciles y con recursos limitados.
¿Quién suministra estos MANPADS?
Los proveedores siguen de cerca el conflicto en Ucrania. Para ellos constituye un entorno de pruebas duro, pero realista, donde sus sistemas funcionan en condiciones extremas. Los fabricantes destacan que los MANPADS nunca se concibieron como defensa aérea completa, sino como complemento de sistemas mayores. La guerra demuestra que a menudo desempeñan un papel mucho mayor del previsto.
Algunos productores señalan que las variantes modernas tienen mejores sensores y mayor resistencia a contramedidas, lo que las hace más adecuadas para interceptar objetivos pequeños y difíciles de detectar, como los drones. También reconocen que el elevado consumo en Ucrania muestra la importancia de una producción escalable y del apoyo logístico.
Adaptaciones ucranianas y nuevas tácticas
Ucrania ha adaptado el empleo de MANPADS a la amenaza cambiante. En vez de operadores aislados, se emplean cada vez más dentro de equipos móviles de defensa aérea. Estos combinan los MANPADS con vigilancia por radar, observación visual y comunicación con otras unidades para mejorar sus posibilidades de éxito.
También se estudian mejoras tecnológicas. Se experimenta con instalar MANPADS en vehículos e incluso en plataformas automatizadas para proteger mejor al operador y acelerar su reacción. Estas adaptaciones muestran cómo las armas clásicas siguen evolucionando en un conflicto moderno. Véase el vídeo siguiente.
Un papel duradero en un espacio aéreo cambiante
Pese al desarrollo de sistemas antiaéreos avanzados, drones y guerra electrónica, los MANPADS siguen siendo esenciales para la defensa de Ucrania. Son baratos frente a sistemas mayores, rápidos de desplegar y lo bastante flexibles para afrontar amenazas diversas.
La guerra ha dejado claro que la defensa aérea no depende solo de sistemas grandes y complejos. A veces un soldado con un misil portátil marca la diferencia. En ese sentido, los MANPADS no son una reliquia, sino un arma adaptada a la realidad de la guerra moderna.




















