En Irak se ha recuperado un dron LUCAS estadounidense casi intacto. Según fuentes locales, se trata de un aparato utilizado en los ataques estadounidenses contra Irán bajo el nombre de Operation Epic Fury. El dron lo habría usado la Task Force Scorpion Strike, una unidad estadounidense centrada en ataques de precisión con sistemas no tripulados.
Lo que hace llamativo el hallazgo es el diseño. El LUCAS se parece mucho al iraní Shahed-136, la ya famosa munición merodeadora que Rusia emplea a gran escala en Ucrania.
Una versión estadounidense del Shahed
En círculos de defensa, el LUCAS se ve como la contrapartida estadounidense del Shahed-136. El concepto es sencillo: un dron de ataque relativamente barato, de hélice y con alas en delta, diseñado para volar decenas o cientos de kilómetros y lanzarse después sobre un objetivo.
Una munición merodeadora combina reconocimiento y ataque. El aparato puede permanecer sobre una zona objetivo y ataca en cuanto se confirma un blanco.
Igual que el Shahed-136, el LUCAS usa una hélice propulsora trasera y un fuselaje sencillo. Eso apunta a una producción en masa y bajo coste por unidad. No es un caza furtivo, sino un arma que se usa en grandes cantidades.
Hallado casi intacto
El dron recuperado en Irak parece en gran parte intacto. Eso sugiere que el aparato pudo sufrir una avería técnica o caer antes de tiempo, antes de alcanzar su objetivo.
En las imágenes se ve a hombres de la zona examinando el aparato en un terreno desértico abierto. El fuselaje y las alas están en gran parte intactos. El motor y la hélice se ven con claridad.
Para los analistas, un hallazgo así es valioso. Un sistema casi intacto permite conocer los componentes usados, los sistemas de navegación y posibles cambios respecto al original iraní.
Operation Epic Fury
El nombre Operation Epic Fury indica una operación estadounidense dirigida contra objetivos iraníes. Hay pocos detalles sobre los objetivos exactos, pero el uso de municiones merodeadoras apunta a ataques de precisión con un uso limitado de aviones tripulados.
Eso encaja en una tendencia estadounidense más amplia. En lugar de recurrir directamente a medios aéreos pesados, cada vez se eligen más sistemas no tripulados capaces de operar en lo profundo del territorio enemigo sin poner en peligro a pilotos.
Un dron de ataque como el LUCAS puede volar bajo, usar coordenadas preprogramadas y es más difícil de interceptar que los aviones tradicionales.
Un reflejo estratégico
El uso de un dron estadounidense muy parecido a un diseño iraní es estratégicamente interesante. Durante años, el Shahed-136 se vio como un arma asimétrica barata de Irán y sus aliados.
Ahora, Washington parece usar un concepto similar contra el propio Teherán. Y otros países también trabajan en un concepto así, como Francia.
La idea de este tipo de dron no es la complejidad, sino la escala. Un aparato con poca reflexión de radar, motor sencillo y carga explosiva puede saturar la defensa antiaérea cuando se usa en grandes cantidades.
En Ucrania ya se vio que la defensa aérea tradicional tiene dificultades con enjambres de drones relativamente baratos. Al desarrollar un sistema similar, EE. UU. amplía sus opciones en escenarios que requieren un uso rápido y masivo.
¿Qué significa esto?
El hallazgo en Irak confirma que las municiones merodeadoras se han convertido en parte habitual de las operaciones militares modernas, también para las grandes potencias.
Donde antes estos sistemas se asociaban sobre todo con Irán o actores no estatales, ahora se ve a fuerzas armadas regulares usándolos en operaciones a gran escala.
El dron LUCAS casi intacto en el desierto iraquí muestra lo rápido que evoluciona la guerra de drones. Lo que empezó como un concepto de arma relativamente sencillo se ha convertido en una pieza clave de los ataques de precisión actuales.





















