Durante un ejercicio militar conjunto chino-singapurense en 2025 se ofreció una imagen clara de lo rápido que evoluciona la guerra urbana. En SAFTI City, el avanzado centro de entrenamiento de Singapur para operaciones militares en zonas urbanas de gran altura, unidades del Ejército Popular de Liberación (EPL) y de las Singapore Armed Forces (SAF) se entrenaron juntas en operaciones antiterroristas. Lo especial de este ejercicio no es tanto que entrenaran juntos, sino cómo: los sistemas no tripulados toman visiblemente la iniciativa.
Primero los robots, después los soldados
En las imágenes del ejercicio se ve un orden llamativo que toca el núcleo de la doctrina militar moderna. Antes de que los infantes entren en un edificio, primero se envía dentro un perro robot armado. Este vehículo terrestre no tripulado de cuatro patas, equipado con un arma de fuego, explora las estancias, identifica amenazas y puede aplicar la fuerza de inmediato. Solo después entran los militares.
Es un punto de inflexión importante. Por primera vez vemos en unas fuerzas armadas regulares, y no solo en montajes de prueba experimentales, que un robot da explícitamente el primer paso en una operación de limpieza urbana. El objetivo es claro: reducir drásticamente los riesgos para los soldados. La guerra urbana es una de las formas de conflicto más peligrosas, con líneas de visión cortas, adversarios ocultos y la amenaza constante de emboscadas. Si los robots hacen el primer contacto, el número de víctimas puede reducirse considerablemente.
Los drones como prolongación del infante
Además de los robots terrestres, los drones tienen un papel central en el ejercicio. Uno de los momentos más elocuentes es cuando un soldado lanza un dron con la mano. Este dron compacto vuela directamente hacia el objetivo y lo neutraliza, en este caso un maniquí de prácticas. Muestra lo accesible y rápido que se ha vuelto el uso de drones: sin plataforma de lanzamiento ni preparación extensa, sino con apoyo directo al infante a pie de calle.
Este tipo de dron actúa como ojos, oídos y, si es necesario, arma. En escenarios antiterroristas, donde los segundos marcan la diferencia, da una enorme ventaja táctica. Además, es una señal de que los drones ya no son solo medios de reconocimiento, sino parte de pleno derecho del equipo de combate.
SAFTI City como entorno de pruebas realista
La elección de SAFTI City no es casual. Esta ciudad de entrenamiento está diseñada específicamente para imitar la complejidad de las metrópolis modernas, con edificios altos, calles estrechas, ascensores y patios interiores. Para Singapur, una ciudad-Estado densamente poblada, es un enfoque lógico. Para China supone un entorno valioso para adquirir experiencia en operaciones en edificios altos fuera de su territorio, junto a un socio tecnológicamente avanzado.

Más que un entrenamiento
Aunque las declaraciones oficiales hablan de cooperación, intercambio de conocimientos y antiterrorismo, este ejercicio también tiene un claro mensaje estratégico. China muestra que está muy avanzada en la integración de sistemas tripulados y no tripulados, mientras que Singapur confirma su papel como centro regional de entrenamiento militar moderno.
En un sentido más amplio, este ejercicio encaja en una tendencia mundial. Los ejércitos invierten masivamente en drones, robots y sistemas apoyados por IA, pero lo que llama la atención aquí es lo maduro operativamente que parece ya su empleo. No es un vídeo conceptual ni una visión de futuro; es un ejercicio realista con unidades reales en un entorno urbano real.
Mirando al futuro
El entrenamiento conjunto chino-singapurense muestra que el futuro de la guerra urbana ya ha comenzado. Drones lanzados con la mano, perros robot que entran primero en un edificio e infantes que cooperan con sistemas no tripulados como si fuera lo más natural. Son avances que no solo ofrecen ventajas tácticas, sino que también tienen una dimensión moral: cada robot que asume una tarea peligrosa puede salvar vidas humanas.
Para los observadores de defensa de todo el mundo, es un ejercicio que conviene seguir de cerca. Lo que aquí se muestra podría convertirse en el estándar de las operaciones urbanas en los próximos años.





















